SOBRE LA MARCHA
Por ELIDES J. ROJAS L.
Por ELIDES J. ROJAS L.
El nuevo hombre chavista
18.11.2012
03:07 PM
03:07 PM
Chávez, el propio, tiene más de 30 años criticando lo que fue la vida venezolana entre los años 60 y 90, aunque él mismo y sus padres, su familia entera sea parte de esa sociedad medio provinciana, medio capitalina, bregadora, con ganas de echar pa lante, como se decía. Eso sí, mañosa, muy mañosa. Tanta maña heredada de españoles conquistadores llenos de taras y sangre mala, según la tesis de Herrera Luque, no podía limpiarse en apenas 500 años. Y, peor, si lo ponen donde debe haber.
Pero eran otros tiempos. Más tímidos, más recatados, medio decentes. Los adecos acomodados, por ejemplo, crearon una forma de ser y de vivir diferentes al campesino de Juan Bimba (el compatriota socialista del cerro de hoy) que los representaba. Robaron con dignidad, repartieron. Hay un viejo dicho que identifica al adeco choro como una especie de justiciero que robaba y dejaba robar. Esta gente tiene entre sus logros el haber fundado grandes y tradicionales urbanizaciones del Este de Caracas. El Cafetal, una de las más emblemáticas. Pusieron de moda los trajes de cuadros y rayas, los carros europeos caros para la época, los viajes al exterior, especialmente a Miami y Orlando. Pero, muy a pesar de lo que se diga, fueron choros patriotas. Invertían en el país, compraban cosas en el país y dejaban su plata en bolívares.
Los copeyanos, muy por el mismo estilo, repartían menos, pero eran sumamente católicos. Bastaba pedir perdón en la misa del domingo y leer las escrituras cuando correspondía. ¿Unas comisiones o un desvío de fondos tienen perdón de Dios? Que se sepa no es pecado mortal, por tanto bastaban los tres Padres Nuestro y dos Ave María para salir del apuro. Amigos y socios de las grandes cadenas de colegios privados católicos, fundadores de universidades privadas y también fundadores de otras tantas urbanizaciones caraqueñas. Ambos sectores repitieron sus estilos, con las diferencias del caso, en el interior del país. Pero, por mucho que los chavistas se saquen sangre de la lengua, el país prosperó, se intentó diseñar una nación con futuro y sostenible y quedaron grandes obras que todavía Chávez recorre y reinaugura entre cobas comunistas y discursos castristas trasnochados. Pero ese mismo chorro petrolero dio paso a brotes incontenibles de corrupción que permitieron la llegada dizque triunfal de los militares y el nacimiento del hombre nuevo. Que a decir verdad no es tan nuevo. Más bien es un híbrido de las dos dinastías anteriores.
Y nació el socialistamilitarcampesinopataenelsuelocastrista. Una liga muy extraña, pero sumamente hambrienta. Muchos años de hambre hacen que sus bolsillos sean insaciables. Nada recatados como sus antecesores roban y roban y pasean sus nuevas riquezas ante los ojos de criollos y realistas sin problema. No tienen problemas entre camionetotas, Audi. Mercedes y hasta Ferrari. Si algo tiene de nuevo es que es más choro y pantallero. Y como andan de matrimonio con los cubanos la robadera tiene carácter internacional. No han fundado nada. Ni un callejón nuevo. Más bien han destruido todo. Pero son excelentes en la compra de contado en lugares como el Country Club o la Lagunita. Alta Florida o La Castellana. Hipócritas y de doble discurso fácil. Esta es la última generación que medio trabajó. Las que vienen no necesitan trabajar ni siquiera estudiar. Fíjense que no salen de un avión y de una visita presidencial o un concierto. Sabroso. Viajes, dólares por maletines, cuentas bancarias en el extranjero pero en países oscuros y de malandros, donde no los pillen. Y, la condición militar, la gran ventaja sobre copeyanos y adecos, es el seguro y muralla eterna. Un buen espectáculo es el que se ve en la zona de correas y equipajes de Maiquetía cuando llega un avión de Miami o Europa. Una señora gorda, como recién salida de la peluquería, regularmente llena de operaciones y botox, acompañada por dos o tres soldados de verde y todo cargando bultos y cajones inmensos llenos de productos hechos por el capitalismo salvaje. Pase directo a un costado de emigración y directo sin pasar por el Seniat. De ahí a la camionetota oficial con placa del Ministerio de la Defensa. Es el hombre y la mujer nueva en plena acción.
Son los nuevos seres porque los pobres y peladores de esférica son y seguirán siendo los mismos. Allá en su cerro viendo y besando los afiches de su amado líder.
El hombre nuevo, además, bebe aguardiente como loco, como carne en vara a las cuatro de la mañana y no le importa que el uniforme con el que salvarán al mundo un día de estos se le mache de grasa de churrasco bien cocido por mala puntería bucal.
Hombre y patria nueva. Yo te aviso.
Twitter: @ejrl
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