SOBRE LA MARCHA
Por ELIDES J. ROJAS L.
Por ELIDES J. ROJAS L.
Malandraje represor cubano anda suelto
09.02.201410:53 AM
Desde que los cubanos se apoderaron de
Venezuela se hace muy notoria la avanzada represora de su temible G2 y
su asesino aparato criminal de seguridad de Estado, de sus dominios y de
los Castro. Lo demás les importa un pepino. Son especialistas y por eso
tienen perfectamente esclavizados a sus compatriotas en la isla, uno
de los casos más penosos de cómo todo un pueblo se deja dominar por una
camarilla de asesinos. Corea del Norte es otro y, al parecer, Venezuela
también está entrando en ese corral nefasto. O ya entró desde hace rato.
Regularmente los matones cubanos y sus perros de presa criollos están
dedicados a espiar, a pinchar teléfonos, a seguir a quienes pudieran ser
peligrosos para mantener su estado de chulería generalizado. Su tiempo
se va en hacer negocios, crear empresas fantasmas para meterse los
dólares que no se van por la vía del petróleo, importando a nombre de la
colonia Venezuela, jalándole mecate a los líderes del clan, alabando y
complaciendo en todo a sus lacayos. Tan es así que ya es noticia vieja
que esas visitas de Estado de dirigentes a Cuba, incluido el fallecido
comandante y los actuales representantes de los Castro en Venezuela,
comienzan con unas bacanales fenomenales en las que no falta en el menú
mujeres, caña pareja y de la buena, comelonas y hasta vagabunderías
incontables. (Ver libro de Huber Matos Como llegó la noche). Siempre los
Castro utilizaron la corrupción, el sexo, las drogas y hasta las
desviaciones de sus socios para avanzar en sus negocios y, claro está,
cuadrar con su tenebroso G2 los videos, películas y grabaciones
necesarias para el chantaje mafioso. Eso cuando es necesario.
Regularmente hay complacencia en la entrega. Y eso viene ocurriendo
desde los años 60 para acá sin excepción.
El apoderamiento de los Castro es total. Lo hicieron en Chile y
Nicaragua solo por mencionar dos países. Controlan todo. Desde las
industrias hasta las riquezas naturales, mientras se chupan y quiebran
todo, siempre ayudados por lacayos locales. Pero en momentos en que ven
peligrar su poder y su teta sacan la peor cara de su dominio: la
represión criminal. No es una represión medida. Es inhumana y asesina.
No les duelen las víctimas por no ser venezolanos. Son cubanos
amaestrados para matar y cuentan con el apoyo de otros perros de presa
locales. Eso es plomo, tortura y persecución pareja. Y si la víctima es
joven, sean estudiantes o trabajadores, lo disfrutan más. A esa
represión criminal la consideran en la isla aleccionadora. Protestas una
vez y no protestas más nunca del palo y la tortura recibida lo que
queda es el miedo. Si acaso quedas vivo.
Además estas fuerzas del crimen y la tortura enviadas desde Cuba,
activadas en tiempos de protesta y descontento como ahora y como los que
vendrán, actúan apoyados en dos tipos de criminales: los adscritos a
fuerzas del orden público que pueden ser cubanos o venezolanos y las
bandas de malandros armadas que el gobierna deja actuar todo el tiempo
justamente para usarlas en momentos como estos. Solo observen lo que
ocurre con los estudiantes y todo el que protesta.
El malandraje cubano anda suelto.
Twitter: @ejrl
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