Hora De Cancelar Visas y Congelar Activos, por Ezequiel Vázquez-Ger
La crisis social que vive el país
es, en parte, responsabilidad de la impunidad en la cual viven muchos
funcionarios públicos y sus cómplices testaferros y asociados. La
inexistencia de un sistema judicial independiente hace imposible que
estas personas paguen por los crímenes cometidos en materia tanto de
Derechos Humanos, como de corrupción.
Sin embargo, muchas de estas personas
viajan permanentemente a Estados Unidos. Poseen grandes propiedades,
empresas y cuentas bancarias allí. Si la justicia en Venezuela es
inviable, entonces es en Estados Unidos donde se debe actuar. Las
autoridades federales norteamericanas podrían iniciar acciones
focalizadas sobre aquellos individuos dentro del gobierno que han sido
responsables tanto de los asesinatos, como de la censura en los medios,
la represión y el abuso de poder. Ellos saben muy bien quiénes son y
dónde están sus activos. El precedente para este tipo de acción ya
existe bajo el nombre de “Ley Magnitsky”.
Sergei Magnitsky fue un abogado ruso,
detenido por las autoridades de su país en el año 2008 mientras se
encontraba investigando un caso de corrupción. Magnitsky murió en la
cárcel, luego de 358 días durante los cuales fue víctima de incontables
torturas. Pero su muerte no quedó impune. En diciembre de 2012, el
Congreso de Estados Unidos aprobó lo que se conoce como la “Ley
Magnitsky”, la cual obliga al Poder Ejecutivo a revocar las visas y
congelar los activos de aquellos funcionarios involucrados en su muerte.
La ley parte de la premisa de que muchas de las violaciones a los
derechos humanos en el mundo ocurren por dinero, y que dicho dinero,
suele terminar en cuentas bancarias, propiedades y empresas en Estados
Unidos.
Una nueva Ley Magnitsky de alcance
global podría aislar la capacidad de funcionarios corruptos de acumular,
proteger y disponer de sus recursos, contrarrestando de manera efectiva
lo que ocurre en Venezuela, y cambiando la política externa de Estados
Unidos hacia una política basada en principios.
A través de la revocación de visas y el
congelamiento de activos, Estados Unidos se encontraría en una posición
privilegiada para luchar en contra de estas violaciones a los derechos
humanos e incluso contribuir a que acaben los acontecimientos de
violencia en los que se encuentra sumergido el país. Los derechos
humanos son universales, y no deben estar limitados a los asuntos
internos de un país. Si Estados Unidos puede hacer algo para prevenir
estas violaciones, debe hacerlo. Una Ley Magnitsky Global podría ser el
camino adecuado.

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